
“Milei no va más: ¿puede gobernar la izquierda?”
Pasó el Mundial. Y más allá de que la selección no pudo ganar la final, la primera reflexión es que tenemos que estar contentos y satisfechos porque La Scaloneta lo dejó todo, remontó partidos imposibles y lo hizo con un envidiable trabajo en equipo, brindándonos muchas alegrías futbolísticas y de compromiso político.
A tal punto que la sábana pintada con “Las Malvinas son argentinas” tuvo impacto mundial. Un verdadero gesto de valentía y dignidad desafiando a la FIFA y dejando a la ministra de “inseguridad” Alejandra Monteoliva fuera de juego. La represora había pedido evitar gestos de “provocación” (como mostrar “el mapita” de las islas, dijo), pero perdió por goleada. También fue un revés para el rastrero y vendepatria Milei, que idolatra a Margaret Thatcher, se abraza con Donald Trump (el Cuti Romero le negó el saludo) y se alineó con el asesino del pueblo palestino, Benjamín Netanyahu. Que haya habido en las tribunas banderas de Palestina y la haya exhibido el joven delantero de la selección española, Lamine Yamal, es otra de las postales envidiables de esta Copa del Mundo. Ni qué hablar de Messi cuando le dedicó los triunfos “a quienes la pasan mal y no llegan a fin de mes”.
Hecha esta intro, vamos a lo de todos los días. Tenemos que sacarnos de encima a Milei. ¡Milei no va más! Es la frase que se empieza a escuchar en los lugares de trabajo, colegios, en las marchas. ¿Cómo puede ser que este personaje siniestro siga aplicando su salvaje plan motosierra llevando a millones a la desesperación? Salarios de pobreza, jubilaciones de indigencia, despidos, cierres de empresas, familias endeudadas, saqueo con el RIGI y el Súper RIGI, la megaminería, la entrega del litio, el petróleo, el gas y los pagos siderales de una deuda externa usurera y fraudulenta.
En estos años hemos visto el brutal ajuste al Garrahan, a las personas con Discapacidad, a las Universidades, mientras Milei encubría al corrupto Adorni hasta más no poder. Un Milei que es parte de la timba mundial con la estafa cripto, acompañado en esto por su hermana Karina coimera.
Pero si Milei pudo llegar hasta acá, es por el rol cómplice del PRO, la UCR, los bloques provinciales, los gobernadores (muchos de ellos peronistas) que ordenaron votarle las leyes para “no entorpecer la gobernabilidad”. Milei pudo avanzar porque la CGT peronista no hace nada por el salario, contra los despidos y no delineó ningún plan de lucha que podría haber derrotado a la reforma laboral esclavista. En contraste, nuestro pueblo trabajador les arrancó a estos burócratas cuatro paros generales, cientos de miles se movilizaron en defensa de las Universidades, se dio un histórico 24 de marzo, un enorme 3J en el aniversario del #NiUnaMenos y tantas otras muestras de que no estamos derrotados.
Lo importante y novedoso es que ante el creciente descontento con el gobierno se multiplica la simpatía por Myriam Bregman y el Frente de Izquierda Unidad. Bregman tiene una sobresaliente imagen positiva por el alto reconocimiento que logró el FIT Unidad en las luchas, en las calles y en el Congreso, enfrentado desde el primer día a Milei, como así también a todos los gobiernos anteriores.
Esto ha llevado a la pregunta si la izquierda podría gobernar. Desde hace meses nuestro partido Izquierda Socialista viene haciendo campaña diciendo que la izquierda puede y tiene que gobernar. Y lo tiene que hacer fortaleciendo a la única alternativa política que lucha por conquistar ese gobierno de la clase trabajadora y de la izquierda que termine con este sistema capitalista que nos explota y oprime y reemplazarlo por una Argentina Socialista: el Frente de Izquierda Unidad, la mayor unidad de la izquierda que se ha conquistado.
Miles sacan la conclusión de que el PJ no es ninguna salida para el pueblo trabajador, por eso expresan su inclinación hacia Bregman y el FIT Unidad. Trabajadores, luchadores y jóvenes que en algún momento simpatizaron o votaron por alguna lista del peronismo, hoy están decepcionados al ver que su dirigencia se pelea por los cargos y recuerdan que Alberto y Cristina gobernaron pactando con el FMI dejando un 42% de pobreza y una inflación del 211%. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, el gobierno de Axel Kicillof también aplica un brutal ajuste, paga salarios miserables a la docencia y al personal de los hospitales públicos, deja correr los despidos en FATE y en tantos otros lugares, y no toca los intereses de las multinacionales, grandes grupos empresariales y terratenientes de la provincia.
Para derrotar a Milei y pelear por un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora hay que superar al peronismo por izquierda. Por eso llamamos a las y los trabajadores y a la juventud desilusionada con la cúpula peronista a que se sumen al Frente de Izquierda Unidad. Ya nos gobernaron todos, la UCR, el peronismo en sus distintas variantes, macristas, ultraderechistas, y estamos cada vez peor. Hay que cambiar de raíz.
Un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora empezaría por liberarnos del FMI, dejaría de pagar la usurera deuda externa y volcaría esos fondos a aumentar los salarios y jubilaciones, los presupuestos de salud, educación y vivienda. Con los 4.500 millones de dólares que se pagaron el 9 de julio a los usureros internacionales se podrían haber construido 100 mil viviendas populares dando trabajo a 300 mil desocupados. Así se empezarían a combatir los males sociales.
Un gobierno de la izquierda y de la clase obrera recuperaría el patrimonio nacional, reestatizando todas las empresas públicas que fueron privatizadas, los ferrocarriles, los puertos, el río Paraná (la llamada Hidrovía); el petróleo y el gas con una YPF 100% estatal, poniendo las mismas bajo control, gestión y administración de sus trabajadores y organizaciones de usuarios. También se nacionalizaría la banca y el comercio exterior para evitar la especulación y la fuga de capitales, otorgando créditos baratos al pueblo trabajador y a los pequeños comercios, entre otras medidas de fondo que reactive la economía y ponga fin al hambre, la pobreza, el saqueo y la dependencia.
Para todo esto hay que fortalecer al Frente de Izquierda, la única alternativa política que tiene un programa para llevar a cabo ese gobierno completamente distinto que nunca se dio. Es el compromiso que seguimos asumiendo con políticas unitarias desde Izquierda Socialista con nuestras y nuestros diputados y referentes nacionales, Rubén “Pollo” Sobrero, Mónica Schlotthauer, Mercedes de Mendieta, Mercedes Trimarchi, Liliana Olivero de Córdoba, Angélica Lagunas de Neuquén, entra otras y otros.
