Tempestad: espacio abierto para interpretar el mundo y transformarlo

Tempestad es un espacio abierto al intercambio de ideas y propuestas para interpretar el mundo y transformarlo. Nace de una iniciativa de activistas sociales, políticos e intelectuales. Es apartidista pero no neutral: esté orden económico está agotado, la hora clama su reemplazo
NUESTRA MIRADA
Asistimos a un momentos de salto histórico. Una crisis global cómo telón de fondo que no deja a su paso nada sin afectación. La economía, la política, la ideología la filosofía, la cultura, todo el desenvolvimiento económico-social atrapado en una crisis civilizatoria que nos impulsa a repensar los sistemas económicos,políticos, institucionales, y sus formas de representación y participación.
Oleadas de movimientos autonómicos agitándose por fuera del sistema, desburocratizados, en democracia directa, atemorizando al poder tradicional. Novedosas formas de producción contextualizan la crisis en un escenario vertiginoso de transformación y evolución. Nuevos paradigmas , nuevas perspectivas para representarnos y actuar en el mundo nos están explicando la dirección actual de los conflictos, de las disputas y de sus manifestaciones.
Es el tránsito de una era a otra. Asistimos al envejecimiento de un sistema. El capitalismos agota sus posibilidades de desarrollo y es su propio desarrollo el que le marca sus horas finales , arrastando consigo, desde el pasado, con desesparación, a sus defensores radicales . Creemos encontrar ahí la dirección del proceso histórico y nos predisponemos a acompañar y acelerar su desarrollo.
Reacción o progreso. De un lado las exasperadas ,brutales , violentas acciones para sostener las resquebrajadas columnas del sistema y devolverlo a sus orígenes. Reciben apoyo de las corporaciones y de las élites financieras y tenócratas y se sirven de los estados y las herramientas tecnológicas . Lo llaman nuevo y transformador , pero son lo viejo y conservador. Es la extrema derecha , nutriéndose de libertaristas, conservaduristas y soberanistas, decidida a enfrentar a la política tradicional que, aún con buenas intenciones -ni qué decir los que llegan a ella en provecho propio - solo atina a ofrecer respuestas viejas a problemas nuevos. El fracaso ha regado el campo de desaliento y desconcierto y lo ha dejado a merced de los “nuevos profetas” .
Del otro , la tradición humanista enriquecida con las demandas de hoy. La política entendida como herramientas transformadora para morigerar las desigualdades y la violencia. El horizonte de un proceso de humanización, caracterizado por el esfuerzo colectivo para apaciguar la lucha por la existencia, por consolidar una organización social orientada al bien común y el progreso. Por más democracia, por un sistema colaborativo que devuelva al fondo de la historia la ley del más fuerte .
Hacemos nuestro fragmentos del Manifiesto de la Tierra. Allí se dice: “Atravesamos tiempos de descomposición política, social, ética y cultural" y propicia "movilizarnos y construir alternativas desde ahora".
Asimismo que "nada bueno puede salir de este proyecto político e ideológico reaccionario, mucho menos en beneficio de los sectores más vulnerables o de los jóvenes, incluso de aquellos que en octubre de 2023 votaron por Javier Milei. Ni siquiera de cara al celebrado control de la inflación, siempre volátil, frente a un ensayo económico ultra-neoliberal inconsistente -cuyo fracaso hemos visto en nuestra historia reciente- y un endeudamiento externo que nos empuja al abismo. Políticas neoliberales radicalmente desfasadas respecto del nuevo escenario geopolítico de proteccionismo y guerra comercial instalado por Donald Trump".
Compartimos que hay que frenar el intento de instaurar gobiernos autocráticos y que "es la sociedad movilizada la que debe colocar límites políticos y éticos(..) a la normalización del brutalismo y la destrucción del Estado, a la confiscación de la libertad y de los derechos básicos".
Nos sumamos a la ´propuesta de generar "alianzas colectivas y solidaridades mayores, que alienten un proyecto de vida justo y sostenible, basado en la cooperación, la empatía y el sentido comunitario(...) un pacto intergeneracional que forje solidaridad colectiva y regenere el tejido social”.
La sociedad avanza a una nueva era: la dirección de ese proceso define la actual disputa histórica